José María García Merino es de los que siempre conjuga verbos en movimiento, una persona de acciones más que de discursos porque, asegura, el asociacionismo le enseñó a pasar de la palabra a los hechos. El acrónimo de los JASP (Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados) parece hecho para él: tras finalizar su periplo universitario, que incluye su estancia en ciudades como Badajoz, Murcia y Madrid, decidió dejar atrás la investigación y el desarrollo para zambullirse en el mundo asociativo, que le llevó desde sus Vegas Altas natales a Sudamérica. Allí desarrolló un proyecto educativo en Parques Nacionales de Colombia para luego dar el salto a Ecuador, Perú, Bolivia y Argentina. Socio de MUZAC y ACAEX, ahora, de vuelta en tierras extremeñas, trabaja con INCLUSIVES promoviendo la participación de personas con discapacidad en actividades para la conservación y mejora del entorno natural a través de “Voluntariado inclusivo: Naturaleza para todos”, un proyecto que cuenta con el patrocinio de la Diputación de Badajoz, Fundación Mapfre y Fundación Biodiversidad. Además, es también facilitador del CJEx en el proyecto Wake Up Youth 4.0 , donde desarrolla la iniciativa “Reclama tu ocio” para fomentar el derecho a ocio de las personas con discapacidad.

 

-¿Cómo está siendo la respuesta de los participantes en este proyecto con INCLUSIVES?

-En general bastante buena. Por ahora, tras año y medio, contabilizamos más de 1.500 participantes en más de 100 actividades.

-¿Qué destacarías como lo más gratificante de esta experiencia?

-Apreciar cómo las personas adquieren hábitos y comportamientos sostenibles, cómo cambian sus costumbres gracias a el aprendizaje vivencial, gracias al ejemplo de todos los profesionales.

-¿Contáis con apoyo institucional?

-Contamos con el apoyo de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, de la Dirección General de Medio Ambiente de la Junta de Extremadura y del Ayuntamiento de Villanueva de la Serena. Sin embargo, actualmente estamos pendientes de establecer acuerdos de custodia del territorio, una herramienta para la conservación horizontal del patrimonio natural. Es un convenio de colaboración  para la gestión compartida de un espacio entre el propietario (en este caso la un organismo gubernamental) y una agente local (INCLUSIVES).

-¿Cuáles crees que son las necesidades más inmediatas de las personas con discapacidad en el ámbito rural?

-¡¡UFFFFF!! ¡A veces pienso que son tantas que no sé por donde empezar! Actualmente observo una acuciante falta de relaciones sociales, esto limita ostensiblemente su derecho al ocio y su capacidad de autodeterminación.

-Empezaste a tomar contacto con el mundo del asociacionismo en la universidad. ¿Qué diferencias encuentras entre el José María de antes de esta etapa con el de ahora?

-Antes pensaba que la mejor forma de ayudar era a través de la “Investigación y el Desarrollo” en la universidad. Eso quedó atrás, ahora creo que para ayudar necesitas ser el motor del cambio, ser parte activa de esa mejora. No basta con decir qué cosas hay que cambiar, hace falta ser parte del cambio y dar ejemplo para que los demás asimilen las ventajas de ese cambio.

 -Tienes una carrera, varios másteres, iniciaste un doctorado… ¿cómo te sientes cuando oyes hablar de sobrecualificación?

-Me siento decepcionado con el sistema educativo, coincido con que existe una sobrecualificación. Por desgracia, el objetivo de nuestro sistema educativo es obtener un título, pero este título ha perdido su valor a medida que la oferta de titulados ha ido creciendo con respecto a la demanda. A día de hoy un título supone muy poca ventaja con respecto a no tenerlo. Y lo peor de todo es que la educación se está convirtiendo en un lucrativo negocio, a día de hoy un máster oficial supera de media los 4.000 euros y no te asegura nada más que una hipoteca con el banco que te da el crédito.

-Perteneces a una generación a la que enseñaron la cultura del esfuerzo y a la que hicieron creer que cuanto mayor nivel académico se alcanzase mayor éxito profesional le esperaba. ¿Te sientes estafado?  

-En parte sí. Ya no tanto, porque asumes la realidad, pero en ciertos momentos ha sido muy difícil. Siempre recordaré las palabras de nuestro expresidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra, que durante la inauguración de la primera promoción de Ciencias Ambientales de la Universidad de Extremadura prometió que todos saldríamos colocados… ahora me río cuando lo recuerdo.

-Las cifras de paro juvenil y la frustración que acumulamos por la alta precariedad está calando también en lxs más jóvenes, ¿qué crees que enseñará nuestra generación a las que nos siguen?

-Seremos la primera generación que viva con peores expectativas económicas que sus padres. Nuestra forma de afrontar esta realidad será nuestro legado a otras generaciones.

-Desde el asociacionismo se vive en contacto diario con la política y con la administración, ¿comprendes el desprestigio que sufren estos colectivos en la actualidad?

-La política española es una representación de la sociedad española. Somos responsables de tener estos políticos, y no solo por omisión, sino también por acción. Quiero decir que, aparte del desinterés, hay mucha permisividad.

-Como dinamizador rural, ¿a qué problemas añadidos crees que se enfrenta la gente joven no urbanita?

-El principal inconveniente del mundo rural es la falta de atractivo. A pesar de que es asequible, es económico y existen oportunidades de trabajo, el problema es disfrutar de ocio o de actividades para jóvenes y no tan jóvenes.

Si queremos que las personas jóvenes se asienten en el mundo rural no basta solo con ofrecer trabajo, hay que ofrecerles expectativas de una vida feliz y esto va muy ligado a la capacidad de disfrutar de actividades de ocio. En caso contrario, seguirán huyendo a las ciudades, con la excusa de no encontrar trabajo se van a la ciudad a disfrutar de una vida nueva y atractiva.

-Muchxs somos nietos  y nietas de quienes cogieron las maletas para dejar el pueblo e irse a la ciudad. ¿Crees que nuestra generación hará el camino inverso?

-Creo que mucha gente lo ha intentado o lo está intentando, pero muy poca se queda. Se acaban hastiando porque no sólo de pan vive el ser humano. La vida en el pueblo es sencilla y rutinaria, tanto que se acaba convirtiendo en una condena. Así y todo no creo que las grandes urbes sean una forma de vida sostenible, ni mucho menos placentera. No me plantearía vivir en un Madrid pero tampoco en mitad del campo, para mi no merece la pena vivir sin relaciones sociales.

-Tú que eres un defensor del asociacionismo, que sabes que la unión hace la fuerza, ¿qué opinas sobre los nacionalismos y el empeño de algunos en levantar más muros y fronteras? 

-Es muy hipócrita poner una frontera para las personas y una alfombra roja para los recursos naturales. Además creo que también es estúpido, no hay ninguna forma efectiva de ser impermeable. Así y todo, creo que no hay que reducir este problema a fronteras o no fronteras, tenemos que empezar a preguntarnos todxs: ¿cuántos pobres hacen falta para que yo viva como vivo?

-Esta es una plataforma que quiere llegar, mayormente, a la gente joven, ¿qué mensaje les mandarías para que “espabilen”?

-Que esto es divertido, que hay miles de asociaciones, seguro que alguna te gusta y encaja con tus expectativas. También vas a conocer a gente muy interesante, gente que suma. Y seguro que vives nuevas experiencias que enriquecen tu vida. Además, hoy en día el asociacionismo ofrece muchas salidas laborales.