Las tijeras del censor nunca están dispuestas a criar telarañas. Ni siquiera en los sistemas democráticos más reputados donde, a veces, el trabajo de los inquisidores se hace en la sombra, cercenando todo aquello que rebase los límites de “lo tolerable”, eso sí, sin hacer demasiado ruido.

Y es que, en los últimos años, los despidos improcedentes y las retiradas de artículos y portadas han arrojado luz sobre las presiones políticas y los intereses económicos en los que se cimentan ciertas empresas de comunicación, dejando la Libertad de Prensa en España… un poco en entredicho.

No andaba desencaminado Darío Adanti cuando afirmaba que “el humor es como el pajarito de la mina, el primero en morir por la censura”. Prueba de ello es la forma con la que se está persiguiendo la sátira y el llamado “humor negro” en las redes sociales… de la libertad de expresión ni hablamos.

Precisamente ese ataque al humor libre y sin grilletes fue el desencadenante para que Fernando Muñoz y Fede Carrillo se lanzasen a la aventura de dirigir un documental que abordase los casos de censura en nuestro país. “Libertad de impresión” cuenta con el testimonio de grandes genios de la sátira, del humor y del cómic como Wyoming, Gonzo, Leo Bassi o Darío Adanti, además de personalidades destacadas de “Orgullo y Satisfacción” y de la revista “El Jueves”… testigos de la sombra alargada de una mordaza. Tras varios meses de rodaje, que incluyeron viajes a Murcia, Huesca, Barcelona y Madrid, y otros tantos de edición, se estima que la película vea la luz a finales de este verano. Hablamos con su codirector, Fede Carrillo.

-¿Qué os inspiró la producción de este documental? ¿Hubo algún detonante en concreto o fue algo que cogió fuerza poco a poco?

-Fernando traía la idea en la cabeza desde hacía algún tiempo. Ya cuando estábamos en la Escuela de Cine me había dicho que quería hacer un docu sobre la libertad de expresión y sobre lo que pasó con la portada de “el jueves” de 2007. Así que, cuando Juan Carlos abdica y pasa lo que pasa entre la redacción de “El jueves” y RBA lo vimos claro los dos: había que hacerlo. Pero si hubo un detonante, algo que nos metió en el rodaje de cabeza, fue una primera entrevista con Martín Pallín, juez emérito de la Audiencia Nacional, al que le ofrecimos participar en este proyecto y nos dijo: “Sí, genial, ¿cuándo hacemos la entrevista?, ¿mañana?” Nos volvimos locos, nos entró el nervio y los miedos y preparamos a todo el equipo para comenzar con el rodaje.

-Para el documental contáis con un importante elenco de entrevistados ¿hay alguno que se os haya quedado en el tintero?

-…Nos quedamos con la espinita de que en RBA no quisieran contestarnos… ellos sabrán por qué.

-Hay quienes piensan que quizá se exagera un poco cuando se afirma que en España no hay libertad de expresión…

-Yo creo que la cosa está bastante jodida y no sólo desde el punto de vista legal. Una cosa es que haya una ley mordaza abusiva, pero lo realmente preocupante es que la opinión pública la apoye.

-En la actualidad, ¿crees que algún medio publica sin presiones y con total libertad?

-Obviamente, los que más libertad tienen son los que menos favores deben: “Mongolia”, “Orgullo y Satisfacción”, “la Marea”… Básicamente son medios en los que los dueños son los propios trabajadores y viven de sus lectores, así que la publicidad no tiene injerencia en los temas y en la forma en que son tratados. Creo que si buscamos qué medios no tienen la portada en venta, veremos qué medios son independientes.

-Los dibujantes que abandonaron la revista “El Jueves” por la censura hoy asisten al cierre de la revista digital “Orgullo y satisfacción” creada posteriormente. ¿Cómo interpretas el hecho de que no haya prosperado y haya dejado de ser rentable?

-No es una buena noticia, está claro: es una publicación sin publicidad, on-line y en la que participan muchos dibujantes. Como dice Fontdevila es “el humor sin dueño”, no se deben más que a su público y a sí mismos. Lo que no hay que olvidar es por qué se creó: un grupo de dibujantes abandonó un lugar cómodo, bien visto y bien pagado para poder hacer su trabajo con libertad.

Como experiencia personal y profesional, ¿qué ha supuesto para ti “Libertad de impresión”?

-En lo profesional nos tiramos al barro y sacamos un largometraje, pese a que no ha sido nada fácil. Y en lo personal me ha aportado crecimiento: fueron unos meses en los que viajábamos con el equipo y casi vivíamos juntos… Creo que si dirijo otro docu con Fernando terminaremos casándonos.

-¿Cómo habéis conseguido financiarlo?

Pues nos llegó un sobre de “Manos Impías”… jajaja. No, en serio, todo salió de nuestros bolsillos, los viajes cada uno pagó el suyo, hotel, comida… todo. Nos tuvimos que montar la guerra por nuestra cuenta, inicialmente hablamos sobre la posibilidad de buscar una productora que se implicara en el proyecto, dimos con una, pero decidimos que no queríamos que nadie tuviera la posibilidad de decirnos qué teníamos que hacer y cómo. Obviamente, si alguien ponía dinero, iba a poner algunas condiciones y, siendo una película sobre la libertad de expresión, pensamos que esta opción era la más coherente con espíritu del docu. El equipo nos respaldó. Por eso “Libertad de Impresión” es de todos, ahora estoy yo hablando aquí, pero sin un equipo como el que tuvimos, no habríamos podido hacer nada.

-¿Cuál ha sido la valoración general de todo vuestro equipo en este proyecto?

-Creo que el sentir general es de “orgullo y satisfacción”…

-Saliste de Canarias para estudiar en Extremadura, pasaste por Roma y tras unos años en Madrid, has decidido afincarte en Buenos Aires, ¿qué fue lo que te impulsó marchar?

-Jajaja. Pues no tener trabajo y, sobre todo, no querer pagar un alquiler en una ciudad cara y que no es la mía sin tener un empleo. Conocí a unos argentinos en un festival de cine en Italia, les conté cómo estaba la cosa por España  y me dijeron que me fuera a Argentina, que algún curro en el audiovisual salía…  Así que hice la maleta, me vine a probar y, de momento, vamos tirando y con esperanzas de que la cosa mejore.

-¿Qué te aporta Argentina que no te haya aportado España?

-Tengo trabajo, conozco bastante gente en la industria y parece ser que la cosa va caminando en la dirección que quiero. A nivel personal, esta experiencia está siendo todo un camino de autoconocimiento…

-¿Volverías? ¿Bajo qué condiciones?

-Sí, claro que sí, igual que vine me puedo ir. Si sale algo por España que me convenza, supongo que, como todos esos que dice el PP que se fueron por “espíritu aventurero”, me volveré. Mi sueño sería poder trabajar en lo mío en Gran Canaria o Tenerife, pero es algo que no tiene pinta de que vaya a pasar el mes que viene.

-¿Crees que recuperaremos algún día la libertad de expresión?

-No pinta bien la cosa, lo políticamente correcto es la excusa perfecta para censurar. Se habla de que esta es la “snowflake generation” o “generación copo de nieve”, una generación a la que todo ofende y que cree que todo lo que le ofenda o que considere como tal debe ser censurable.

-¿Qué mensaje le darías a las generaciones que vienen detrás?

-Lo mismo que me dijo mi amigo y compañero André de Borba: “¿Tú tienes una cámara? Graba, no me pongas excusas, graba algo”.