Estefanía Rodríguez trabaja en el empoderamiento de personas jóvenes, sacándolas de la inercia del desencanto en la que viven. Para ella, los tropiezos en la vida son necesarios y nos sirven de lección en nuestro continuo aprendizaje. Licenciada en Psicología por la Universidad de Salamanca, adquirió la habilidad de no darse por vencida en un proyecto de emprendimiento relacionado con la intervención psicológica que duró tres años. De esa experiencia en “Psicología Cotidiana” destaca, sobre todo, las escuelas de madres a las que, en ocasiones, también acudía algún padre.

Sufrió la decepción cuando consiguió una buena calificación en el examen de acceso a Psicóloga Interna y, pese a todo, se quedó sin la plaza. Pero ese golpe le tenía preparado el proyecto “más emocionante” de su vida laboral hasta el momento:

En noviembre de 2015 empezó el Programa de Inserción Formativa y Laboral Motiva, donde es formadora en habilidades, intermediadora laboral y acompañante de adolescentes residentes en los barrios al norte de las vías del tren en Badajoz.

Hoy nos cuenta un poquito más de este proyecto.

1-¿Cómo nace el programa Motiva?

La Comisión Comunitaria del Centro de Salud de El Progreso realizó un análisis de salud pública de los barrios al norte de las vías del tren en Badajoz: Colorines, Gurugú, la UVA, Grupo Sepes, la Luneta y el Progreso.

En este análisis se descubrieron que uno de los principales problemas de esta zona era el abandono escolar. Gracias a la ayuda financiera y el apoyo incondicional de la Fundación Caja Badajoz se ideó una manera de intervenir desde la Asociación de Participación Comunitaria Avanzando, que actúa como punto de encuentro de AAVV, profesionales y personas dispuestas a trabajar por la transformación social de los barrios. Así nació la idea de llevar a cabo Motiva, que trabaja con chicos y chicas de 16 a 18 años que no tienen Graduado en ESO y residen en nuestra zona.

2- ¿Cuántas ediciones ha habido desde su creación? ¿Cómo ha sido la evolución del programa?

Acabamos de pasar a la segunda fase de la cuarta edición. Empezamos en enero de 2016 y desde entonces 40 chicos y chicas han empezado en el Programa. Tenemos más de veinticinco empresas colaboradoras con sede en Badajoz y la evolución está siendo muy positiva.

En cada edición se nos presentan nuevos retos, como la percepción de necesidad de guía en la obtención del Graduado o la preparación de la prueba de VIA de Educación para Adultos. ¡Estamos aprendiendo mucho!

3 -¿Cuantos chicxs han participado en esta edición?

Empezamos la cuarta edición con cinco chicos y cinco chicas, ¡el primer grupo paritario! Ha sido un logro. Siete han pasado a la segunda fase. Motiva contempla la posibilidad de volver a trabajar con los chicos y las chicas que no han pasado de fase por diferentes razones.

4- ¿Qué haya menos personas seleccionadas para el programa es siempre un buen indicador?

La razón que atiende a que empecemos con diez participantes es la pretensión de dar una atención lo más personalizada posible. Las clases grupales se combinan con sesiones individuales en las que se comprueba la evolución y el progreso de las personas participantes.

Cuando consideramos que los objetivos de compromiso, responsabilidad, adherencia a la intervención y orientación positiva al cambio están siendo cumplidos, pasan a la segunda fase, que es una beca de trabajo de tres meses en alguna de nuestras empresas colaboradoras.

5- ¿Cuál es el índice de éxito en la integración laboral de lxs jóvenes de Motiva?

El éxito de Motiva es que las personas participantes tengan una experiencia de éxito. Que al concluir los seis meses de intervención la consideración que tienen sobre sus capacidades y habilidades se oriente de manera positiva para que inicien una alternativa de vida positiva.

Debido a la edad de las personas que están en Motiva, nuestro éxito no solo es la integración laboral, sino la vuelta a la educación formal, para que puedan concluir los estudios básicos y así aumentar sus posibilidades, no solo de inserción, sino de inserción de calidad.

Con inserción de calidad me refiero a empleos justos, no pertenecientes a la economía sumergida, que promuevan el desarrollo personal y profesional.

Es muy satisfactorio que los veas y te digan que están trabajando, pero es más maravilloso que los veas volviendo a clase, con ganas de superarse y de romper las estadísticas. En este sentido, considero que hay una necesidad enorme de políticas eficaces, favorecer el retorno a la educación formal de los adolescentes que han abandonado los estudios de manera temprana es muy urgente.

6- ¿De dónde dirías que nace esa “desilusión” de tantxs jóvenes en nuestra sociedad?

En primer lugar, nos hemos convertido en personas adultas en un entorno de dificultades económicas importantes. En mi generación nos “prometieron” que los estudios te proporcionarían una vida que luego no se cumplió y, respecto a los chicos y chicas con lxs que trabajo, ocurre al contrario, su principal argumento es “si hay gente con carrera que no tiene trabajo, ¿para qué son tan necesarios los estudios?”.

Mi respuesta es siempre la misma. Porque aumentan nuestras posibilidades de tener una vida mejor. Pero diría que la asignatura pendiente para esa “desilusión” pasa por fomentar que la sociedad y el contexto empresarial confíen en las capacidades de las personas jóvenes, promoviendo, a la vez, que la juventud sea consciente de ellas. Ser conscientes de lo que podemos llegar a conseguir, de que gobernamos nuestra persistencia, nuestro trabajo y nuestro esfuerzo; que movernos hacia donde queremos estar es nuestra principal herramienta de cambio.

 

7 – ¿Qué consejo le darías a los organismos e instituciones competentes que más influyen en la autoestima y motivación de lxs jóvenes?

Que el tratamiento individualizado de las personas jóvenes es primordial y que dotar a los centros educativos, departamentos de orientación académica y laboral de personas que puedan llevarlo a cabo prevendría multitud de problemas presentes y futuros.

20 de cada 100 personas jóvenes extremeñas no tiene Graduado en ESO y este es un problema que influye en el desarrollo económico y social de nuestra Comunidad Autónoma. No basta con realizar programas de intervención globales, hay que saber trabajar de manera concreta e individualizada.

8- ¿En qué medida el trabajo contribuye a aumentar la autoestima de una persona?

Si atendemos a criterios sociales, la transición de la adolescencia a la edad adulta está determinada, en parte, por la independencia económica. En la actualidad, es muy poco probable que alguien empiece a trabajar a los 16 o 17 años, sin embargo, esto era muy común en épocas pasadas.

Tener un empleo ayuda a que nos enfrentemos de manera más realista a la vida adulta, aumenta la responsabilidad, el establecimiento de hábitos y devuelve el control sobre la propia vida, que es algo muy necesario en las personas con las que trabaja el Programa Motiva. Su vida no depende de rentas básicas, prestaciones o bancos de alimentos, depende de que se levanten cada día y realicen su trabajo con actitud y esfuerzo. Esto, sin lugar a dudas, provoca que se vean como personas más eficaces que antes de empezar a trabajar.

 9-¿Cómo afecta a la generación más preparada ocupar puestos de trabajo inferiores a su formación?

Creo que nos estamos volviendo más conscientes de la importancia de prepararnos en esas “otras habilidades” que no tienen que ver con educación formal y que son muy necesarias en el desempeño laboral. La versatilidad, flexibilidad, expresión de las ideas, creatividad. No podemos restringir nuestras labores profesionales a lo que hemos estudiado. La verdadera diferencia no está en lo que estudies, sino en cómo defiendas lo que sabes y lo que haces.

10- ¿Crees que los altos índices de desempleo juvenil acabarán en cifras mínimas o se han convertido ya en un problema crónico?

Confío en que mejoren, claro. Que de alguna manera se idee la forma de dar salida laboral a las personas jóvenes para que nos sintamos en propiedad de nuestra vida y nuestro futuro.

 11- ¿Qué crees que esta generación de “desencantadxs” puede transmitir a las generaciones posteriores?

Creo que al final, cada generación tiene una capacidad de equilibrio propia. Pretenderemos enseñar a generaciones posteriores lo que hemos aprendido en nuestra trayectoria pero será poco útil porque su contexto habrá cambiado y las necesidades serán otras.

 12- Por último, ¿qué mensaje le darías a aquellxs jóvenes que han podido sufrir ese desencanto con la realidad social?

Tienen que tener muy claro qué asuntos están bajo su control y cuáles no lo están, para trabajar con los primeros. Saber dónde quieren llegar es muy importante, persistir en el propósito más. Hay que tomar como propia la tarea de devolverle el encanto a la realidad.