Foto 08-09-14 19 37 16“Les he preguntado pero no me dicen lo que quieren”. Esta frase se la he escuchado unos centenares de veces a concejales de juventud de todos los rincones. Se refieren, cuando me la dicen, a su estupenda disposición para acoger la participación de la juventud de sus pueblos. Y se frustran mucho cuando no perciben respuesta a sus invitaciones.

No me cabe duda de las buenas intenciones de la mayoría de cargos públicos (especialmente en el mundo rural) cuando hacen estas afirmaciones. De lo que sí dudo, y hasta en ocasiones estoy seguro, es de la falta de preparación que unas y otras (juventud e instituciones) tienen para encontrarse en las ganas de participar. Me explicaré mejor con unas cuantas preguntas:

¿Cuántas veces sirve de algo más que para “apuntar en la pizarra” la elección de delegados y delegadas en los cursos de Primaria? ¿Cuántos centros educativos promueven desde la infancia la educación para la participación? ¿En cuántos centros se realizan actividades codecididas con el alumnado? ¿Cuántos Ayuntamientos aprovechan sus representantes en los centros escolares para reivindicar al centro una auténtica Educación para la Participación? ¿Cuántas concejalías conocen y manejan conceptos como las Escaleras de la Participación? ¿Cuántas Comunidades Autónomas tienen un Servicio de Educación para la Participación o similar en sus administraciones educativas? ¿Cuántos programas de ayuda a las asociaciones de estudiantes existen? ¿Cuántos servicios públicos de promoción de la Educación No Formal conocéis? ¿Qué está siendo más importante en las reformas educativas: el emprendimiento o la cultura participativa? ¿Cuántas veces vivirán adolescentes y jóvenes experiencias negativas de supuestos “trabajos en grupo” que no son más que dividir entre varias un mismo trabajo? ¿Cuántos docentes evalúan o diagnostican la calidad del trabajo en equipo además de los resultados? ¿Cuántas asociaciones de educación no formal conocéis que digan que es fácil entrar y tomar parte en los centros educativos públicos? ¿Cuánta gente considerará demagógicas estas preguntas?

El interés por lo público, por el interés general, en los últimos años, parece haberse duplicado (del 20% al 40% entre jóvenes, según algunos estudios), pero sigue sin alcanzar ni a la mitad de la juventud. ¿Por qué? Porque nuestras instituciones actúan, no sé si deliberadamente, como si la cultura participativa formara parte de los instintos básicos del ser humano. Lo cual es esencialmente estúpido. O hipócrita, según la intencionalidad, que para todo habrá. Las preguntas anteriores podrían reducirse a una: ¿nos estamos tomando en serio el aprendizaje cívico?, o dicho de otra manera… ¿estamos enseñando a la ciudadanía a serlo? Tengo la impresión de que lo estamos dejando al azar. Pensamos que la participación tiene que ser algo espontáneo, natural, inmediato… y además eficaz y de calidad. Eso no existe en el cerebro humano. Nos preocupan los resultados de PISA sobre el sistema educativo, las habilidades matemáticas y la comprensión lingüística… y no parece que nos inquiete la falta de competencias democráticas, sociales y cívicas. Ojo: no creo que estemos peor que antes, aunque esto fuera otro debate. Solo señalo la incomprensible frustración por algo a lo que no prestamos atención.

Sugiero a cualquiera que quiera participación a que no la busque como los espárragos en el campo. La participación no es espontánea (sí pueden serlo las ganas de participar): se cultiva, se educa, se construye… o no se tiene. Además, hay algo que ya está claro: si apenas el 10% de personas adultas y poco más del 20% de jóvenes están involucradas en procesos participativos estables (asociacionismo, voluntariado…), será que no estamos cultivando, o no lo estamos haciendo bien. Si queremos más ciudadanía implicada habrá que planificar un poquito (al menos) cómo van a adquirir los conocimientos, las habilidades y las inquietudes/actitudes necesarias para hacerlo. No podemos esperar resultados distintos haciendo lo mismo. ¿Obvio? Pues vuelvan a las preguntas de mi tercer párrafo y añadan las suyas.

Enrique Hernández Diez

Presidente del Consejo de la Juventud de Extremadura